La inteligencia artificial (IA) no solo está transformando industrias globales, sino que también genera nuevas oportunidades laborales en Latinoamérica. Según Bloomberg Línea, países como Argentina, México y Colombia están viendo un aumento récord en la demanda de entrenadores de IA, con salarios que van de US$10 a US$20 por hora.
Estos roles incluyen tareas como clasificación y etiquetado de datos, validaciones especializadas en medicina o economía, traducción y análisis de información, todas esenciales para que los modelos de IA funcionen de manera confiable. La creciente demanda refleja la expansión global de la IA y la necesidad de talento preparado para este ecosistema.
Para acceder a estos empleos, los jóvenes profesionales deben desarrollar competencias específicas:
La buena noticia es que muchas de estas habilidades pueden adquirirse mediante cursos online, bootcamps o programas de certificación, incluso desde casa, permitiendo trabajar de forma remota para empresas internacionales.
Latinoamérica combina talento capacitado, costos competitivos y cercanía horaria con EE.UU., lo que explica la alta demanda de entrenadores de IA. Por ejemplo:
Además, la tendencia sugiere que la demanda seguirá creciendo a medida que la IA se expanda en sectores como contact centers, traducción, contabilidad, inspección de maquinaria y automatización de procesos.
Entrenar inteligencia artificial es más que un empleo; es una puerta de entrada a la economía digital global. Los jóvenes que desarrollen habilidades técnicas y aprovechen el trabajo remoto estarán mejor posicionados para crecer profesionalmente y acceder a oportunidades internacionales en el 2026 y más allá.
Fuente: Bloomberg
CVS Caremark incorporó cinco nuevas herramientas digitales a su plataforma de salud, facilitando la gestión del bienestar de los empleados. Esta expansión refleja cómo la digitalización de la salud genera oportunidades laborales en tecnología, análisis de datos y habilidades digitales para jóvenes profesionales en Latinoamérica.
Las disciplinas vinculadas al estudio del delito y el comportamiento criminal han ganado visibilidad en los últimos años. La criminología y la psicología forense combinan conocimientos de derecho, psicología y ciencias sociales para analizar fenómenos delictivos y contribuir a procesos de investigación y prevención.